
Hay trocitos de todo esparcidos por el suelo
como si un vendaval
acompañado de una lluvia de cuchillas de acero
hubiese decidido caer aquí mismo, sin previo aviso.
Restos de ayer mezclados con ideas de mañana
reptan por el suelo
e intentan treparme más arriba de los tobillos,
un coctail de miedos y derrotas nublan la visión
se aferran a mis zapatos y hacen del asfalto arenas movedizas.
Gritar es imposible,
olvidé cómo se pronuncian las palabras de auxilio,
el llanto es una epopeya que incluso a mí me aburre,
solo queda esperar desnuda en la cama
a que la luna venga y me abrace
que me cuente despacito que es verdad
que en su cara oculta existe ese lugar donde nacen las luciernagas;
que aparezca, se cuele por la ventana
y me diga que no hay nada que temer,
que la magia dejaría de ser mágia si todo fuese real,
que los genios no solo existen en las lámparas
y que los sueños….
solo son imposibles cuando dejas de creer en ellos.
como si un vendaval
acompañado de una lluvia de cuchillas de acero
hubiese decidido caer aquí mismo, sin previo aviso.
Restos de ayer mezclados con ideas de mañana
reptan por el suelo
e intentan treparme más arriba de los tobillos,
un coctail de miedos y derrotas nublan la visión
se aferran a mis zapatos y hacen del asfalto arenas movedizas.
Gritar es imposible,
olvidé cómo se pronuncian las palabras de auxilio,
el llanto es una epopeya que incluso a mí me aburre,
solo queda esperar desnuda en la cama
a que la luna venga y me abrace
que me cuente despacito que es verdad
que en su cara oculta existe ese lugar donde nacen las luciernagas;
que aparezca, se cuele por la ventana
y me diga que no hay nada que temer,
que la magia dejaría de ser mágia si todo fuese real,
que los genios no solo existen en las lámparas
y que los sueños….
solo son imposibles cuando dejas de creer en ellos.