
Porque hay momentos
en los que uno se cansa de respirar el mismo oxigeno podrido
lleno de mentiras y desprecios,
porque las mañanas llegan cada vez más tardías
y la noche se va cerrando sin previo aviso,
porque las tristuras pesan cada vez más en los párpados
y el valor cuesta cada día una sonrisa más cara,
las esperanzas han pasado a ser quimera
y los sueños….ah…los sueños, ¿qué eran?
Las fotos no son más que escenas fingidas sostenidas en marcos de recuerdos;
son débiles los recuerdos
y el llanto a penas moja, se limita a caer sobre las mejillas
¿quién recoge las lágrimas?
Déjalas, me gusta la lluvia salada.
No hay segundas partes
¿y si las hubiera?
Siempre son peor de lo que se puede preveer
una sombra de lo recreado en la mente, errores de la conciencia.
El juego de las arañas es tejer,
tejer en la mente una tela que no deje escapar los instantes
retener el pasado, enredarlo y dártelo de comer en momentos famélicos.
Atar cordeles en los tobillos y sesear historias hasta que te duermas,
jugar a la comba con los finos hilos
y pretender salir ilesa,
mis arañas…..
respiramos oxigeno podrido, lleno de mentiras y desprecios
¿y sabes qué?
Todavía no estamos cansadas.
¿volvemos a jugar?
en los que uno se cansa de respirar el mismo oxigeno podrido
lleno de mentiras y desprecios,
porque las mañanas llegan cada vez más tardías
y la noche se va cerrando sin previo aviso,
porque las tristuras pesan cada vez más en los párpados
y el valor cuesta cada día una sonrisa más cara,
las esperanzas han pasado a ser quimera
y los sueños….ah…los sueños, ¿qué eran?
Las fotos no son más que escenas fingidas sostenidas en marcos de recuerdos;
son débiles los recuerdos
y el llanto a penas moja, se limita a caer sobre las mejillas
¿quién recoge las lágrimas?
Déjalas, me gusta la lluvia salada.
No hay segundas partes
¿y si las hubiera?
Siempre son peor de lo que se puede preveer
una sombra de lo recreado en la mente, errores de la conciencia.
El juego de las arañas es tejer,
tejer en la mente una tela que no deje escapar los instantes
retener el pasado, enredarlo y dártelo de comer en momentos famélicos.
Atar cordeles en los tobillos y sesear historias hasta que te duermas,
jugar a la comba con los finos hilos
y pretender salir ilesa,
mis arañas…..
respiramos oxigeno podrido, lleno de mentiras y desprecios
¿y sabes qué?
Todavía no estamos cansadas.
¿volvemos a jugar?